El adiestramiento y ejercicio de liderar no resultan fáciles ni cómodos, pero el liderazgo se aprende. Necesita esfuerzo y perseverancia. Ya sabemos, por lo visto hasta ahora, que el liderazgo consiste en dirigir talentos en equipos para conseguir desafíos.
Para convertirse en líder, el elemento fundamental que debe darse se encuentra en la interactuación con personas para poder proyectar con ellas una meta común, guiadas y estimuladas por el entrenamiento cotidiano del directivo.
Para que la gente siga a un líder, la comunicación debe motivar compromiso. Y para que se dé el compromiso, debe haber conocimiento. Es decir, para estar comprometidos debemos tener comprensión de lo que se espera y de las responsabilidades que conlleva.
Por lo tanto, el directivo necesita establecer:
Compromiso con las personas.
Compromiso con el proyecto.
Compromiso con la organización.
Todas las descripciones del liderazgo contemplan dos concepciones interconectadas: comunicación y compromiso.

El liderazgo implica en la persona que lo ejerce dentro de la organización una serie de funciones básicas
El responsable de dirigir a un grupo de talentos debe tener claro su sentido del propósito.
Este sentido del propósito debe ser comunicado para desarrollar el sentido de pertenencia responsable.
Esta comunicación del propósito tiene que ser motivacional, lo que significa que el directivo debe aprender no solo a movilizar las voluntades sino también los sentimientos de sus colaboradores para implicarles en la acción.

Para que una empresa sobreviva en el tiempo ha de generar unos recursos mínimos para poder operar equilibrando los costes y los beneficios.
Se obtiene una eficacia mínima a través del trabajo de las personas que configuran la organización dentro del sistema formal.
La eficacia se consigue gracias a la satisfacción de los motivos extrínsecos, que son los que compensan necesidades materiales que nacen fuera del propio individuo.
La atractividad representa el grado de cooperación voluntaria y espontánea que dan las personas a la organización para colaborar en la calidad del objetivo común.
Se obtiene a partir de la implicación que generan las personas con la empresa y mide su capacidad competitiva.
Por lo tanto, la atractividad se consigue a través de la satisfacción de los motivos internos, con esto nos referimos a los motivos operativos y a los estructurales.
La unidad representa la medida de la entrega y el esfuerzo que las personas revierten a la empresa de manera racional, buscando compensar necesidades de otras personas.
Se obtiene unidad cuando los miembros reconocen el valor de lo que ofrece la empresa a los demás. Cuanto más identificada esté la persona con la organización, más unidad habrá .
Por lo tanto, la unidad se consigue con la satisfacción de los motivos transcendentes, que son los motivos externos a la persona que realiza la acción y que persiguen la satisfacción, a través del beneficio que produce en terceras personas.
La calidad de la unidad dependen de tres factores:
Calidad del sistema formal
Calidad del sistema espontáneo
Calidad de la Comunicación
El poder de los mensajes en la comunicación empresarial reside en tener respuesta ejecutiva a estos tres interrogantes.
El cómo consiste en saber cuáles son las técnicas y las tecnologías para difundir los mensajes.
El para qué es reconocer la intencionalidad con la que queremos lanzar esos mensajes, es decir, qué pretendemos conseguir emitiendo determinados contenidos.
El porqué es explicar los contenidos que hay que trasmitir.